Alguna vez lo pude todo,
hace tiempo,
cuando creíste en mí.
Cuando los sueños y el futuro y la imaginación.
Cuando el cine y los paseos y hacer el amor en la camioneta.
Cuando mis manos llenas de gloria.
Cuando tus ojos y el beso que me negaste, y la insistencia y las faltas en la escuela.
Los días que encontré que eras la única, que serías para siempre.
Las tardes que dibujabas y yo escribía,
y bailabas mientras cantaba.
Las fiestas perdidas, las noches, las despedidas.
Tomarnos de la mano a escondidas, bajo la mesa,
creyendo que no se daban cuenta.
Tu mirada bajo la lluvia, el último abrazo y "no me sueltes".
El último beso y "vete ya".
Y por último, tú, así nada más.
Tú, en silencio, desdibujada,
deslavada y sin contraste.
Tú a través de mi memoria,
con otro nombre, otro rostro,
otros problemas, otros deseos.
Pero tú, a fin de cuentas,
siempre tú,
siempre el mismo amor.
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