Hoy, que las manos han perdido el ritmo,
que se desvanecen los momentos de compasión
y se olvida lo perdido.
Hoy, que en tus ojos el tiempo transcurre lento,
que la oportunidad espera a la puerta,
que el silencio retoma, con lentitud,
el dominio sobre mi lengua.
Hoy, que ya puedo añorarte como si hubiese pasado
todo lo que desearía entre nosotros.
Hoy, que tu nombre es distinto y tus ojos los mismos.
Cruzo los brazos y observo complacido
el vacío que dejaron otros brazos, otros labios.
Penetro el abismo con la mente, en los sueños,
y estoy solo.
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