El pensamiento mágico no es magia, porque magia no es pensamiento.
El misticismo es pensamiento, por lo que tampoco es magia.
El misticismo es el deseo de encontrar algo más allá de lo que percibimos en un objeto (vivo o inerte) que en realidad sólo es como es.
Magia es acción, es hecho, no deseo ni intención.
Amor es acción y hecho, por lo que es magia.
Vida es acción y hecho, por lo que también es magia.
Movimiento es acción y hecho, y vida y amor, y también magia.
Amor no es decir que amas, no es pensar que amas. Amar es vivir, correr, acariciar, besar, sonreír, compartir, bailar, respetar, hacerte responsable de tu amor y lo que haces con ello.
Hacer magia es dar vida, llevar una sonrisa a un rostro ajeno, confortar al desvalido, levantar al caído.
De amor, vida y magia están hechos los milagros.
Ahora bien,
Magia no es fantasía, pues la fantasía es la negación de la realidad.
Amor no es sufrimiento, pues el sufrimiento es una forma de pensamiento.
Vida no es rutina, pues la rutina es estacionaria.
Magia no es negación, amor no es alteración de la conciencia, vida no es frugalidad.
Al contrario,
Sólo quien tiene bien abiertos los sentidos, quien tiene la mente clara y el espíritu fuerte puede percibir la realidad como es y aceptarla.
Sólo quien ve y acepta la realidad puede comprenderla.
Sólo quien comprende la realidad se ve a sí mismo.
Sólo quien se ve a sí mismo entiende su lugar en el universo.
Sólo entonces se ama, se vive y se hace magia.
Sin tapujos, sin engaños, sin deseos, sin caprichos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario