Saru Hanuman

lunes, 6 de febrero de 2012

De un ciudadano irresponsable a otro

Votar, anular el voto o abstenerse.

Se hace mucho revuelo sobre el asunto de meter un papelito tachado a una caja de plástico transparente.

Se hace creer a la gente que ir, formarse, enseñar una credencial (CON fotografía, cabe enfatizar), meterse al cubículo, tachar un dibujito en la boleta, echarla a la cajita e irse a casa nos hace ciudadanos de calidad, de los chidos...

"A huevo, soy bien chingón, no como los pendejos irresponsables que se quedaron de huevones en su casa".

Claro, y por los seis años siguientes, se nos hace creer que esta acción nos da el derecho de quejarnos impotentemente... déjenme repetirlo: IMPOTENTEMENTE ante las pendejadas de los pendejos que dejamos (por pendejos, afrontémoslo) cobrar cientos de miles de pesos y robarse otros tantos millones, SIN CONTAR los daños que estas acciones causan a la población general.

Básicamente, el intercambio aquí es: 2 o 3 horas de nuestras vidas por un par de semanas de satisfacción (engañosa y hueca, por supuesto), 6 años de incertidumbre, quejas, circo, pérdida de poder adquisitivo, daños a la ecología (más de los que crearíamos si viviéramos una economía sustentable), asesinatos, impunidad, ignorancia, avaricia y... bueno, ya todos sabemos el país en el que vivimos.

Mi objetivo no es decirle a nadie que no vote. Voten, por supuesto, por favor, voten.

Mi objetivo es poner cartas sobre la mesa (si bien desconozco muchas de ellas y soy ignorante en muchos ámbitos) y procurar reflexionar MIS propias ideas al respecto, para compartirlas con quien quiera leerlas.

1. ¿Por qué es tan importante el voto? Porque, en pocas palabras, es la legitimación de la existencia de la clase política. Sin el voto de la gente la burocracia, las leyes, incluso la constitución pierde su significado y su poder legal, porque DEBEMOS darnos cuenta de que todas estas figuras a las cuales, sin entrar en detalles, tememos, las validamos nosotros mismos. Entonces, si nadie vota, ellos no tienen derechos legales que les hagan sujetos de sus salarios, ni mucho menos tienen el derecho de legislar ni gobernar absolutamente nada. Por ende, SIN EL VOTO, LA CLASE POLÍTICA NO EXISTE.

2. Ok, ya fui y metí la boletita en la cajita, ¿soy un ciudadano modelo, mejor que todos los demás? NO. Categórica y absolutamente NO. Como dije, votar es legitimar todo este circo. Es decir: votar es darle el trabajo a alguno de los monigotes que representan a los dibujitos de la boleta. Por ende, como NOSOTROS SOMOS LOS QUE LES DAMOS TRABAJO, es decir, aquí funcionamos como gerentes de nuestra empresa y nuestra empresa es México, es NUESTRA OBLIGACIÓN vigilar y controlar el comportamiento y las acciones de nuestros empleados, QUE SON ELLOS, LA CLASE POLÍTICA. Para ser ciudadanos modelo DEBEMOS seguir la carrera política de estos idiotas y controlarlos como los perros que son. NOSOTROS somos los jefes, los gerentes, LOS DUEÑOS del país, y como tal debemos TRABAJAR SIN DESCANSO POR HACERLO EL PAÍS QUE QUEREMOS. Un ciudadano modelo vigila a su gobierno, sigue los debates y, cuando le parece que ALGO NO FUNCIONA, LLAMA LA ATENCIÓN A SUS EMPLEADOS Y, DE SER NECESARIO, LOS DESPIDE Y CONTRATA A ALGUIEN MÁS COMPETENTE, ALGUIEN QUE SÍ HAGA EL TRABAJO. ¿Hacemos eso? No, porque preferimos que alguien más se ocupe de ello y, si nadie más lo hace, nos sentamos a quejarnos, nada más.

3. Chaaaale, es que yo trabajo todo el día y no tengo tiempo ni para ver a mi familia, y encima... y encima... y encima tengo que ir a ver a las chivas/águilas/paty chapoy/origel/ponerme bien pedo/ir de antro... en primera instancia, ¿por qué crees que tu trabajo te tiene en tan pésimas condiciones? Porque nadie se preocupa por vigilar que se respete la ley del trabajo (ay cabrón, ¿tenemos una ley del trabajo? O sea que ¿podría defender mis derechos como empleado?), por la misma razón que todo se está yendo al demonio en este país (y en muchos más, pero no es tema de esta nota): porque NADIE se pone las pilas para defender los derechos de los ciudadanos, porque NADIE quiere tomar en sus manos las obligaciones de esos mismos ciudadanos (Interrumpo para explicar que con "nadie" me refiero a una cantidad de la población que realmente haga una diferencia. Sé de grupos, colectivos, individuos, ACs y otros que trabajan por ello, y admiro su trabajo y dedicación, pero los demás, la gran mayoría, nos quedamos muy cortos). 

4. Pues yo "por eso me quejo y me quejo", ya no me quedo callado. A toda madre. Pero no es suficiente. Durante años se han gastado cantidades exorbitantes de recursos económicos en campañas de mercado con un objetivo principal, que es hacernos sentir impotentes e indefensos ante los múltiples terrores del mundo, hacernos sentir pequeños e insuficientes ante la responsabilidad que implica manejar un país. Tomar acción, juntos, es lo único que realmente cambiará las cosas. Y mientras más esperemos más tendremos que sacrificar para lograr el cambio.

5. Nosotros no tenemos el poder. NOSOTROS SOMOS EL PODER.

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