Bienestar en las canciones tristes.
Alegría en las letras vanas, que recuerdan los tiempos de pérdida.
Hoy, que amanece aun por la noche, que destierras el miedo, te extiendes por el cuarto como la oscuridad.
Igual eres frágil.
Igual huyes, temerosa.
Pero te conozco y digo: eres mentira.
Todo lo que me has dicho, todo lo que me has hecho.
Eres mentira.
Y veo en ti lo que nunca fuiste.
Veo en ti lo que olvidaste.
Al final, cuando todo está perdido,
sólo resta proponerte: vámonos.
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