Saru Hanuman

martes, 9 de agosto de 2011

Mi vida con el odio siete: Vigilancia e indiferencia

Con el paso de los días y ciertos acontecimientos de las últimas semanas me he percatado conscientemente del desgaste que implica mantener un odio vivo. Esto no significa que se disuelva completamente cuando el nivel de energía desciende y las razones para la rabia escasean. No. Ésta es una ilusión muy conveniente para la semilla de odio y, consecuentemente, para el ego herido que busca mantenerlo vivo.

El odio desciende a un estado latente, en que es muy fácil confundirlo con una completa apatía e indiferencia emocional, donde podemos tolerar montos importantes de agresión (lo cual parecería un síntoma positivo) hasta que estallamos en una ola incontrolable de agresión.

Entiendo que el odio no desaparece, es muy parecido al miedo: sólo se oculta y la única forma de vencerlo, día con día, es reconocerlo y enfrentarlo.

Por ello es necesario mantenernos vigilantes, ya que el odio hace lo mismo, monitoreando nuestras emociones minuciosamente y, cuando el momento es propicio, reaparece.

Por otro lado, es cierto que sólo podemos odiar lo que amamos o, al menos, deseamos. Lo que se nos niega y quien lo vuelve inalcanzable. Todo esto es lo que odiamos por envidias, egoísmos y otras ilusiones de la personalidad.

Creemos que merecemos todo lo que no tenemos y negamos todo lo que sí tenemos.
Bajo este entendimiento, todos (una mayoría percibida como totalidad) estamos enfermos de odio y todos tenemos el potencial de desarrollarlo hasta sus últimas consecuencias.

Ya lo decía Buda (más o menos): el deseo es el origen del sufrimiento.
No significa que no deseemos o que no busquemos un crecimiento y la optimización de nuestras condiciones de vida, sino más bien, que aprendamos a dejar ir los deseos cuando, por cuestiones fuera de nuestro control, están fuera de nuestro alcance. Esto como opuesto de frustrarnos y vivir el resto de nuestra vida odiando y envidiando.

La cuestión NO es qué merecemos o no, sino qué hacemos para obtener lo que deseamos y qué hacemos con lo que no podemos obtener.

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