Saru Hanuman

lunes, 8 de agosto de 2011

Seis temas en seis párrafos de seis líneas

Nota: originalmente eran cinco de cada cosa, pero al publicar cambia el formato, jo.

1. La sobreestimación del drama
Creo que la semana pasada se me pasó la mano con las cuestiones tristes que estaban sucediendo, y la verdad no era para tanto. Agradezco a quienes estuvieron al tanto para hacerme sentir su apoyo. Lo cierto es que, si pasé momentos un poco amargos en estos días, no era nada grave y estoy bien, de hecho muy bien. Las cosas se mueven y no sé hacia dónde vayan, pero lo que yo creía que había cambiado se mantiene como antes, al menos en la superficie.

2. Los cambios que hacemos para no cambiar
También sobre la semana pasada, escribí sobre un cambio que había visto en ella, y que al parecer no está allí. Sin embargo, puede que el cambio se haya gestado y esté surgiendo, lentamente. Puede que no, por supuesto, pero me da mucha esperanza pensar en que sí sucede de esta manera, que podremos cambiar para mantenernos juntos y, ahora sí, realmente hacer lo que queremos hacer como pareja. Si me equivoco, al menos sabré que hay continuidad.

3. la dicotomía del mexicano
Hace unos días tuve una plática muy ágil sobre lo errados que estamos los mexicanos respecto de nuestra forma de vivir y las aspiraciones que, como pueblo, tenemos. Es difícil presenciar la vida diaria del mexicano sin pensar en que seguimos siendo los agachados, los que esperan, los que aguantan. Por otro lado, es muy cierto que se gesta un cambio, que las generaciones no son tan apáticas como aparecen en las encuestas del IFE, y eso es muy alentador.

4. La muchedumbre ciega
Es increíble lo desconsideradas que son las personas entre sí. Pareciera que entre más somos, peor nos tratamos, cuando debería ser todo lo contrario: deberíamos ser más cuidadosos de nosotros mismos y respetuosos hacia los demás, porque entre más apretados estemos, más gachos se sienten los empujones. Por favor, no se estacionen en las meras esquinas, sobre los pasos peatonales; circulen por su derecha, manejando o a pie. Esto haría una gran diferencia en sus días y los de los demás.

5. Confiar o no confiar
Esta mujer me va a matar de un coraje un día, pero eso no es lo importante. Un enojo ocasional nunca es más de lo que uno puede aguantar, pero la duda y la incertidumbre pueden destruir una relación. Necesitamos trabajar en la confianza mutua y, sobre todo, necesitamos dejar de tener miedo de que las cosas salgan bien, porque podemos lograrlo, pero hace falta que nos demos permiso y que, si los demás no nos dan permiso, los mandemos a volar. O somos o no somos, y listo.

6. El tema extra
Hay ocasiones en que uno tiene que rectificar el camino, agregar y hacer un esfuerzo extra por rellenar los espacios vacíos para que todo quede conforme a las condiciones, porque los planes nunca salen como uno los dibujó, o escribió, y entonces es cuando uno tiene la decisión de frustrarse y hacer berrinche y renunciar, o echar un "chingado", resoplar, sacudirse la frustración y seguir adelante. Así que, aquí está el párrafo extra para que esta entrada quede simétrica.

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