Entrada del viernes 12 de agosto de 2011
Por fin había logrado terminar con las entradas que me hacían falta, pero sólo me duró una semana el gusto, gracias a mi buena memoria (psssss...).
Este extemporáneo, por otro lado, será algo diferente, ya que usualmente no hablo del retardo y hago como si estuviera escribiendo el día en que olvidé/no pude/no quise hacerlo. Así que esta vez no escribiré desde el viernes pasado, sino desde hoy, martes 16, simplemente porque he tenido muchas cosas en la cabeza desde entonces y quiero empezar a liberar espacio que me hace falta para otras cuestiones más relevantes o, al menos, que sí puedo solucionar.
Lo que más me intriga de todo lo que ha sucedido es que tengo un sentimiento que, si bien puede no ser nuevo realmente, resulta inefable (ay güeeeeeeyyy... yo y mis palabrotas). ¿Alguna vez jugaron con plastilina? Cuando yo era niño el Playdoh todavía no se conocía en México, así que jugué con muchas barras de plastilina de colores. En fin, algo de lo que NO me gustaba hacer con la plastilina era tomar pedazos de varios colores y mezclarlos para formar uno más grande. Cierto que en ocasiones no me quedaba más opción que hacer esto, porque perdía material o acababa por mezclarse con demasiado polvo y otros desechos encontrados en el suelo de cualquier casa donde habiten niños.
El punto es que siento algo así, como si mis emociones y pensamientos emocionales de todos los colores se hubiesen mezclado para formar una masa amorfa y de color no identificable. Es algo que lleva indiferencia, resignación, enojo, rabia, perseverancia, obstinación y otras cosas, y no se puede explicar.
Es más una experiencia que un sentimiento, creo, y por eso mismo hace que se viva de manera diferente a cada momento, con cada suceso que transcurre.
Es la única forma que encuentro de acercarme al concepto de lo que estoy sintiendo, porque necesito entender lo que me rodea para tomar decisiones, para sentirme seguro, mas nunca en control (porque no me dejo engañar por la ilusión de tener el control de nada).
Y, todo esto a raíz de una serie de promesas rotas, mentiras y justificaciones... así que, para todas las personas que hablan bonito, pero que no saben pagar las deudas que adquieren con sus palabras, la canción del día:
No hay comentarios:
Publicar un comentario