Desconfío de las coincidencias tanto como desconfío de la gente, en general, por ello el día de hoy mi semana terminó de ponerse rara.
Prefiero no contar a detalle lo que sucede, así que me inventaré una de mis analogías.
Imaginemos que hace unos meses alguien me contrató para vender un perro. Era un perro muy enfermo, pero extremadamente fino, y aunque moriría en unas cuantas semanas, su valor era muy alto en el mercado. El dueño del perro sólo me mostró algunas fotos, pero nunca quiso que viera al animal, así que hice mi propia investigación y corroboré la existencia de dicho canino.
Encontré comprador y estábamos todos muy contentos y emocionados con la forma en que se habían desarrollado las cosas, así que estábamos listos para efectuar la transacción. Sin embargo, en el momento de la verdad el dueño del perro se hace perdedizo y, por obvias razones, la venta no se lleva a cabo.
Todo termina en decepción y perdemos al comprador. Hasta ahí todo razonable y conforme a lo esperado en una situación de su naturaleza.
Por mi parte, sigo adelante con otras cosas y me olvido de vender perros, hasta la noche de ayer, en que encontré en mi bandeja de entrada un email del comprador de perros, donde me dice que está interesado en hacer negocios conmigo y que podríamos mantenernos en contacto, después de unos dos meses sin saber nada de él.
Nada muy extraño, por supuesto, es natural que un comprador quiera contactar a algún intermediario como yo para encontrar lo que busca. Sin embargo, el yin del yang se da hoy, cuando recibo una llamada diciéndome que el perro muerto era perra, y antes de morir tuvo un cachorro, y que si me interesa y puedo buscarle comprador.
Obviamente, como no tengo nada qué perder, digo que sí, aunque con toda la desconfianza que puedo tener en el dueño que se hace chiquito cada vez que llegamos a algo.
Ahora bien, aquí está la pregunta: ¿Es demasiada casualidad que el comprador de perros me contacte justo antes de enterarme de que hay un cachorrito con un precio muy jugoso sobre su cabeza? O ¿Acaso el comprador estuvo investigando en estos dos meses y sabe que yo puedo conseguirle el perro deseado, y por eso me contacta directamente?
Desconfío de las coincidencias y las casualidades, y aunque no pienso leer demasiado profundo en por qué sucede aquí, sí es una duda que me gustaría explorar más adelante, cuando haya pasado la situación, con o sin éxito.
En un tono más personal, me quema la duda de lo que esto significa en mi vida. Ha sido una semana muy extraña, que empezó neutral-negativa, anoche se tornó muy negativa y hoy se aparece esta oportunidad de lograr lo que hace meses no pude. ¿Qué chingaos?
Hoy estoy así:
No hay comentarios:
Publicar un comentario