Saru Hanuman

lunes, 27 de junio de 2011

Sucker Punch o La colegiala sexy contra el feo mundo de los hombres

Cuando vi por primera vez el trailer de Sucker Punch me llamaron la atención dos cosas: la estética híper lograda de las películas recientes basadas en novelas gráficas y, muy por encima de ello, el descaro con que se apela a la imagen de chicas veinteañeras cargando armas.
En ese momento pensé: "Mh... película para masturbadores y lolifans".

De eso ya tiene algunos meses y apenas ayer vi la película.
He de hacer notar con mucho gusto que no estaba equivocado. Definitivamente el filme está cargado de un factor sexual muy, muy, muy notorio. Puede decirse incluso que por momentos cae en el cinismo.
Esto puede o no molestar a algunas personas, pero eso, francamente, no me importa.
La razón por la que decido escribir sobre esta película es que me pareció que la trama NO es un pretexto para poner a mujeres en escote en pantalla, sino al contrario.
Me pareció algo similar a CatWoman, con Halle Berry, en donde la trama queda sumergida en la tentación del traje de cuero negro y los abundantes atributos físicos de la actriz.
Por supuesto, no defiendo lo malo del producto final en el caso de la mujer gato, y tampoco acusaré a Sucker Punch de tratar temas de una profundidad inalcanzable. Lo único que intento decir es que hay un poco más que el taco de ojo en esta película. No mucho, de verdad casi nada, pero lo hay.

Ahora bien, quedan dos puntos a mencionar sobre esta película. El primero es: Si voy a ver una película con mujeres "hermosas" (nótese el entrecomillado, NÓTESE) golpeando gente y usando armas, prefiero ver Charlie's Angels. Al menos esa película no intenta tomarse en serio a sí misma.

El segundo comentario es que la profundidad argumental de esta película es comparable con la oleada de películas para chavitAs (una vez más, nótese que me refiero exclusivamente al género femenino) como Twilight y desastres que le siguen.
Sucker Punch es una película sobre Girl Power, sobre Pink Power, sobre ser una chica sola en el mundo de los hombres, que somos animales asquerosos y manipuladores, y bla, bla, bla...
Eso para el demográfico femenino de entre 12 y 18 años. Agrega pantaletas, faldas escolares y tacones altos, y tienes todo el demográfico masculino de entre 12 y 70 años (porque los viejitos siguen siendo hombres). Todo un hit.

Conclusión: la película me entretuvo por más de una razón, más allá del obvio atractivo visual, pero no está para volverla a ver. Ni siquiera para pagar el boleto del cine. Una queja que sí debo manifestar abiertamente es que, una vez más, los dragones son animales estúpidos, lo suficiente como para deslizarse por el suelo para intentar matar a su contrincante. Ppppfffff... 

Aquí les dejo la versión de Army of Me que se usa en la película:

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