Hace unos días hubo un altercado, uno fuerte y muy desagradable.
Todo comenzó con una pregunta: "y tú ¿estás feliz de estar aquí, conmigo?".
La respuesta, por supuesto, fue "sí", pero como suelo hacer, analizo demasiado las cosas. Para mí nunca se trata de un simple sí o no. Siempre hay algo detrás, y tuve que elaborar sobre mi respuesta y mis propias dudas.
Es cierto que esto no era razón para generar un enojo, pero tampoco era necesario que me siguiera de largo sobre los asuntos que me preocupan. Sin embargo, rara vez encuentro el momento adecuado para expresar mis temores y mi vulnerabilidad.
También es muy cierto que no entendía (y, tal vez, aún no entiendo) la posición en que ella también es vulnerable. Es aquí, considero, donde caímos en el gravísimo error y nos dejamos llevar por el enojo y la desesperación.
Yo, con mi obstinación; ella, con su orgullo.
Y la noche pasó muy mal. Muy, muy mal.
Pero sobrevivimos por un hilo, un solo hilo que nos ayudó a callar y dejarnos reposar hasta el día siguiente. No sé qué habrá sido en ella. En mí fue el cansancio.
Lo que veo ahora es que ella se siente vulnerable ante mí, pero no se atreve a decírmelo. Yo, igual, me siento vulnerable, pero soy demasiado directo en mi forma de expresarlo. Analizando su reacción, pensaría que casi suenan a amenazas mis palabras.
Y no es así, nada parecido. Lo que hago es pedir ayuda, porque necesito su ayuda para poder confiar de nuevo, para creer en esto que estamos construyendo.
Sé que ella también necesita de mi ayuda. Ahora lo sé. Que ella también está enferma, pero de miedo (o algo parecido), y que sólo yo puedo ayudarla.
Es así como dos enfermos tienen que sanar para hacer UNO saludable.
Pero tenemos que olvidar orgullos y miedos. Una vez más, se trata de una entrega total y el compromiso de estar en la relación, de ser la otra mitad.
Ayer, sábado, fue otra cuestión, mucho más ligera y, sobre todo, agradable. Un diálogo de enamorados en donde ambos nos quejamos de que el otro no nos quiere. Otra muestra de vulnerabilidad. Otra forma de expresar la necesidad de ser amados por ESA persona. No cualquiera, no alguna otra, sino ésa, la que elegimos contra todo, la que más nos ha herido y la misma que nos ha acompañado en los momentos más valiosos.
Poco a poco vamos avanzando.
Hace tanto tiempo que éramos dos individuos sin respuestas que ya no lo recuerdo bien... necesitamos volver a vivir sin prejuicios y ser felices...
ResponderEliminar