Entrada pendiente del miércoles 8 de junio de 2011.
"Dejaste los Andes por el cemento y las swimming pools"
- Los Abandoned
Estuvimos tres días en West Hollywood, y el último día un viaje largo hasta Canoga Park, pasando por Van Nuys y otros barrios de Los Angeles.
Ella dijo: "son los mismos nacos aquí que allá".
Lo mismo que yo puse, dos días antes, en palabras más amables: La gente es gente.
Fueron buenos días en los que conocí y disfruté el clima de LA, la región más latina de Estados Unidos. Al menos, eso parece.
El ambiente de Los Angeles me hizo sentir muy en casa: conductores asesinos, cláxones sonando en las calles, comida de todos los sabores y colores, y mucho, mucho español. Eso sí, también mucho negro. Eso no es como en México. Pero es lo de menos.
El miércoles pasamos por Van Nuys en el metro. Nada especial, como dice la canción, pero lo que me queda es la reflexión o, al menos, la duda del por qué los latinos que viven de aquel lado de la frontera, a pesar de ser tan iguales a nosotros, se sienten superiores.
Mi teoría (siempre tengo una) es que se compraron el boleto de que Estados Unidos es en realidad lo mejor del mundo y ellos, que han logrado "salir del lodo primordial", son superiores o se encuentran en un estado vital superior al del resto de los mortales. Se sienten, en pocas palabras, más cerca del Olimpo.
Si bien es cierto que nuestro vecino del norte es superior en infraestructura, creo que el nivel de vida es, en muchos casos, similar al que podemos conseguir aquí. Cierto, hay muchísimo desempleo y pobreza, pero créanme: West Hollywood es bastante pintoresco fuera de Hollywood Boulevard.
Hay mucha gente viviendo en las calles, la crisis de vivienda se siente mucho en la zona y demás cualidades que me hacen pensar que no estamos tan alejados del primer mundo.
Muy cierto, cuando hablamos de alturas la cosa es incomparable, pero a nivel de clase media baja, media y media alta, estamos en las mismas.
Por supuesto, los sueldos aquí son mucho más bajos, pero tampoco pagamos 20 pesos cada vez que nos subimos o transbordamos en metro.
Los sueldos promedio en Estados Unidos están entre 30 y 60 mil dólares al año, lo cual aquí es una fortuna, pero he ahí el secreto del asunto: AQUÍ es una fortuna, no allá.
No me malentiendan. En Hollywood, con un trabajo decente, se puede vivir bien, sin tener carencias, pero aquí también.
Para vivir en Los Angeles como lo venden en la tele se necesita, al menos, un trabajo que dé arriba de 100 mil dólares al año, y ésos no son muy abundantes que digamos.
La diferencia es, creo, que allá se puede acumular mayor riqueza que aquí, pero para nosotros los clasemedieros la cosa no está tan distanciada.
Por otro lado, hay dos cosas que sí lamento de México (no hablaré de inseguridad): el atraso tecnológico y el atraso en materia de empresas culturales e infraestructura de promoción artística.
Tuve que endeudarme fuertemente para conseguir la computadora que quiero a muy buen precio. Básicamente costó lo mismo que la computadora que compré hace cinco años, pero es tres veces más potente, y en México no se puede encontrar. Se tiene que importar.
En lo cultural y artístico, pareciera que en México todavía nos da miedo (cada vez menos, eso sí) entrarle al trabajo cultural serio. Estoy muy orgulloso de conocer proyectos como el FARO de Oriente, la Central del Pueblo o el Circo Volador, y de haber tenido contacto con diversidad de artistas profesionales que llevan su trabajo muy lejos.
Sin embargo, para la cantidad de artistas, grupos y trabajo artístico que se da en nuestro país, es realmente poca la oferta que llega más allá del público familiar o de amistades.
Ánimo, jijos, que vamos por buen camino. Nada más hay que pisar más el acelerador.
En fin. Los Angeles, México DF. Estados Unidos, México. Todo es lo mismo. Aquí y allá la gente es gente.
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