Nota: Apenas comienza el día, pero seguro que después de llegar al hotel no voy a tener ánimos para nada, así que aquí va la entrada del lunes.
Este fin de semana vi la película Drive Angry, con Nicolas Cage. Se trata de una especie de híbrido entre Death Proof y Ghost Rider que intentó y, hasta cierto punto cumplió con el cometido de hacernos sentir la mugre de las películas de acción de los ochentas y noventas.
Por otro lado, vi un video del demo de Duke Nukem, un juego que solía ser un clásico FPS (First Person Shooter) de mi adolescencia. Para entender lo que voy a comentar se debe entender que a mediados de los noventas no existían los shooters estratégicos. Todo se trataba de lanzarse en contra de una multitud de extraterrestres o demonios, con un arsenal ridículo y más munición de la que se utilizó en la Segunda Guerra Mundial, y efectivamente, acabar con todos los enemigos en un baño de sangre.
De eso se trataban Doom, Duke Nukem, Quake, etcétera. Pero no Duke Nukem Forever (el nuevo título), ya que tiene ciertas limitaciones que van directamente en sentido contrario con la esencia de sus predecesores.
La película y el videojuego tienen en común una característica: se quedan a medio camino entre las agallas del old school y el refinamiento de la escuela actual, en sus respectivas disciplinas.
Drive Angry trata, en una paradoja insalvable, de verse sucia y descuidada, y al mismo tiempo cumplir con estándares estéticos de la nueva década, incluso atentando a mostrarse en 3D digital. Algo parecido a lo que sucede desde la década pasada con los chavos "alternativos" que pasan tres horas despeinándose frente al espejo cuidadosamente.
Es cierto que el argumento es terriblemente ridículo, las actuaciones pésimas, los efectos visuales baratos y, básicamente, cada escena es inverosímil. PERO eso estaría bien si tan solo se hubieran comprometido a ello, si no hubieran intentado forzar las cosas hacia una neo-oldschool.
De la misma manera, Duke Nukem es el arquetipo del héroe norteamericano: ignorante, violento, malhablado y vulgar. Y esto corresponde a la actitud y ambiente en que se desenvuelve: cargando en contra de cientos de alienígenas, disparando escopetas y fumando puros, y por supuesto, rodeándose de muchas mujeres voluptuosas.
Pero los desarrolladores del juego, aunque respetaron la personalidad, digamos, social, del personaje, prefirieron ir de acuerdo con las convenciones actuales en videojuegos del género que arriesgarse a revivir lo que hizo grande a la serie.
No es suficiente con que se hagan refritos de personajes, videojuegos, películas, etcétera. Tampoco basta con hacer refritos de la estética y los metacontenidos de la vieja escuela.
Además de todo esto se tienen que hacer las cosas a medias y perder, de paso, todo lo que le daba significado a lo que nos hacía vibrar.
¡Malditos!
No hay comentarios:
Publicar un comentario