Saru Hanuman

miércoles, 1 de junio de 2011

Es hora de hablar de un tabú

Aunque no tengo tanto la intención de hablar sobre ello como dar mi opinión al respecto.

La industria del sexo o el sexo como industria, como quieran verlo.

Nunca he sido aficionado al porno y, aunque tengo mis pecadillos y fetiches, como cualquier otro macho, nunca me ha llamado mucho la atención ver a dos ejemplares humanos copulando. Prefiero, por mucho, hacerlo yo mismo.
Sin embargo, no veo nada de malo en utilizar ciertos talentos para ganar dinero, generar empresas y realizar un trabajo profesional y, sobre todo, LEGAL.
Esto es muy importante porque la coerción, la esclavización en cualquiera de sus formas, la utilización de menores, la violación, la tortura y cualquiera otra de esas desviaciones me parecen más que detestables. En mi sentir, deberían empalar por el ano, lentamente, a quienes hacen esas cosas.

Pero en cuanto a lo que sí es legal, la utilización del cuerpo como herramienta comercial, es algo que todos hacemos día con día. Simplemente, el trabajo del pornstar es con otros músculos y órganos del cuerpo.
Por supuesto está la cuestión moral, pero creo que la única moralidad y ética que cuenta es de quien realiza el trabajo. Si una persona es capaz de autorrealizarse a través del trabajo sexual, si llena su vida y le da plenitud, ¿qué tiene de malo?
En cambio, si esta misma persona se siente humillada y actúa así porque siente que es la única forma en que puede valer ante el mundo, ya estamos hablando de una problemática profunda que requiere ser tratada para que dicha persona pueda encontrar un camino más saludable mental y emocionalmente.

La plenitud del espíritu sólo puede ser vivida por quien experimenta dicho espíritu. Lo que a mí me hace crecer, posiblemente a nadie más le ayude, y no por eso está mal.

Ahora, aquí vienen dos cuestiones de crítica, una personal y la otra, social:

En lo personal, ¿tendría una relación seria de pareja con una mujer dedicada al porno? No. Francamente no, y puede sonar hipócrita, pero simplemente no me gusta comprartir la parte sexual. Es una preferencia personal, no un juicio de valor.

En lo social, ¿por qué es menos censurada la violencia explícita que el sexo? ¿Por qué en la televisión abierta podemos ver sangre y cuerpos descuartizados, pero las escenas sexuales son severamente censuradas? ¿Por qué Youtube hace lo mismo?
El sexo representa el Eros, el impulso vital, mientras que la violencia y la muerte son el Thanatos. ¿No es demasiado extraño que nos apropiemos del impulso de muerte y nos sintamos alienados de un impulso vital?
A fin de cuentas es el sexo el que permite la continuidad de la vida en este planeta, la representación última de lo que llamamos amor y, en el peor de los casos, una herramienta sociocultural para la manipulación y el comercio.
Pero por donde se vea, es menos destructivo que las ejecuciones y el odio.

Así es esta sociedad en que vivimos. ¿Qué haremos al respecto?

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