Saru Hanuman

lunes, 20 de junio de 2011

Entre artes, poses y el absurdo

Me dijo una amiga esta tarde que se ha alejado de las artes escénicas por la certeza de que se perdería de otra forma, además de que se ha vuelto difícil diferenciar entre artistas y pordioseros.

Comprendo perfectamente la sensación en muchos niveles, y comparto también la idea de que es difícil hacer la diferencia entre quienes trabajan el arte para cosechar sus resultados y quienes son sanguijuelas que sólo pretenden justificar su falta de compromiso y visión de vida.
Esas poses nunca me han gustado, por eso mismo decidí dedicarme a mis propios asuntos y olvidarme de la inquietud de mejorar el panorama en general.

Cuestiones sumamente discutibles, pero francamente estaré muy contento y lo he estado al final de cada día que he pasado desde que tomé la decisión.
Me di cuenta hace tiempo de que no puedo seguirme engañando, pensando en que podría resolver los problemas de los demás o, incluso, ofrecerles opciones que no quieren tomar.
No se puede ir contra la corriente de otras voluntades, y es un error intentarlo. Puede incluso acercarse mucho a la arrogancia, pensar en que es nuestra labor cambiar o "mejorar" la vida de alguien.

Entre las muchas cosas que se platicaron hoy entre el parque y mi casa y el metrobús estuvo la moda de ser activista por todo, es decir, activista de la buena onda.
Creo que en México, al menos hasta donde pude darme cuenta, todo empezó con la pose de odiar a McDonald's y CocaCola porque soportaban la invasión a Irak. Éstas empresas se convirtieron en la representación máxima del imperialismo y el capitalismo. Vaya.
Es todo lo que queda decir al respecto: vaya...

Después vino lo de ser vegetariano, ser gay, ser amigable con el ambiente. Por supuesto, como siempre la mayoría, la GRAN mayoría de quienes dicen soportar estas actitudes no entienden lo que realmente significan o implicarían de tomarse en serio, y quienes entienden esto en realidad sólo se interesan en la pose, no en su profundidad.
Por eso mismo siempre he preferido decir que soy inculto, que asesino vacas y soy un esclavo del imperio. De esta forma suelo quitarme muy fácil de encima a los idiotas.
Claro que lo mío también es una pose, pero al menos es más divertida.

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