Saru Hanuman

miércoles, 18 de mayo de 2011

"Como jugar con los coches"

Algo así dice el coro de una canción de Los Piratas, poperos españoles de buena gana. Su único hit en mi vida: Te echaré de menos. Tres semanas difíciles en Madrid y la primera sensación de estar lejos de mi "familia".

Hoy vi, a plazos, Limitless, una película sobre las bondades de las drogas y la utopía de aprender de ellas, domesticarlas y luego, desecharlas. Qué bonito.

Me alegra no haber ido al cine a verla. Los cien pesos que pude haber gastado están guardados en el banco. No digo que están seguros, y con todo lo que he visto en los últimos dos meses, ni siquiera aseguraría que me los van a devolver en algún momento.

Pero ¿a quién le interesan cien pesos? En estos días, a mí.

En fin, volviendo a la película. Leí una crítica ayer y me pareció bastante balanceada. Hoy que vi por fin de qué iba la cosa, puedo entender las razones que tuvo quien quiera que haya escrito el artículo para hacerlo con las palabras que eligió.

La crítica termina más o menos así: "but the movie revels so much in the hero's achievements that most people who see the movie end up seeing him as a role model rather than a cautionary tale".

Por supuesto, estoy parafraseando porque no tengo ánimos de buscar, copiar y pegar el artículo en cuestión. Lo importante es que veo de dónde viene esa conclusión y debo estar de acuerdo con ella, pues el muchacho chicho, después de perderlo todo por la pastillita, lo vuelve a ganar: se salva de la muerte, se vuelve senador, manda a volar al que lo quería de títere, mata a sus enemigos y vuelve a conquistar a la tipa que lo mandó a volar dos veces.

Nadie, ni Batman, ni Jason Statham... tal vez Chuck Norris.

Imagino que la moraleja pensada es algo así como: las drogas son placebos, todo tu potencial está en ti. O alguna cosa similar, pero definitivamente es insípido el bocado.

Los efectos visuales son interesantes y el guión y las actuaciones son lo suficientemente eficientes para mantener mi atención, pero he de confesar que soy muy fácil y gustos más exigentes que el mío pueden terminar por aburrirse.

Dos datos irrelevantes:
1. Esta película fue promocionada por una serie de canales de Youtube, pertenecientes a una organización llamada The Game Station.
2. Por razones muy diversas tardé tres horas y media en ver esta película, cuando dura 97 minutos.

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