Saru Hanuman

domingo, 20 de agosto de 2017

Edit the sad parts

"¿Estás aquí?", pregunta en un susurro el tiempo, que estático, se desliza por mi cuerpo, cambiándolo.

Normalmente, si es necesario preguntar, la respuesta será negativa. Si dudas de mi presencia, de mi atención, entonces estás solo, como normalmente ocurre en estos días.

La voz hecha un hilo, la voluntad blanda, la motivación hueca, exhausta; sólo eso queda la mañana posterior a los sueños, esos llenos de recuerdos falsos, de anhelos que por engaños propios llegamos a creer.

Entonces, ¿estás aquí? Es innegable, evidente.

Sin embargo, me niego, dejo que la mañana culmine, pues temo que, si hago un movimiento, si permito un solo pensamiento, me obligaré a llamarle, a forzar de nuevo la fantasía para darle forma de realidad, y todo será peor.

Porque sé; eso es: sé.

Imaginar es lindo, así, despectivamente. Porque no se puede creer en la imaginación cuando se sabe; es imposible tener fe cuando hay conocimiento; es idiotez adolescente, necedad, negación.

Estar triste, deprimido, enojado, pero estar.

Eso, para mí, es más valioso que evadirse.

Y la oscuridad pregunta: "¿Estás aquí?".


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