Saru Hanuman

viernes, 29 de junio de 2012

La tierra prometida II

La revolución del odio no germina,
es la que agita la balanza sin cambiarla,
la que violenta los sentidos,
la que no avanza la historia.

Es la ambición que alza la mano
sobre la cabeza del otro
para humillarlo,
para doblegarlo.

La revolución del odio envidia
la nobleza del espíritu,
por ello se vuelca sobre el poder,
sobre el deseo ajeno
para torcerlo,
para hacerlo menos.

Si cambias, pueblo, hazlo por los otros,
para que vivan lo que tú no has vivido,
para que tengan lo que no has tenido.

Si cambias, pueblo, hazlo por ti mismo,
para entender la historia
y aprender de tus errores.

Esto debe ser tu combustible,
la luz que te guíe a tu destino.
Y aunque no seas tú
quien encuentre el destino anhelado,
sigue adelante hasta volver al polvo,
que sobre tus huellas caminan
los dueños del futuro.

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