Saru Hanuman

martes, 11 de octubre de 2011

Como cruzar el alcohol

Esta noche ha sido simpática y, en cierta forma que tal vez sólo a mí me parece que tiene sentido, reminiscente de algunos momentos de preparatoria, cuando tomaba más que ahora, y eso es decir que en lugar de tomarme dos cervezas normalmente me tomaba cuatro.

Nunca he sido muy generoso con la bebida y no lo lamento, sólo es curioso.

Alguna vez se me ocurrió tomar en una misma noche cerveza, whisky, ron, vodka y algo dulce... creo que fue amaretto o algo parecido. Ya no recuerdo bien. El punto es que, por supuesto, no terminé muy bien la noche y, aunque no me sentía realmente mal, tenía la lengua entumecida y mis funciones motoras irremediablemente entorpecidas.

Esta noche es algo similar, aunque no ha habido alcohol de por medio. Lo que sucedió fue una mala cruza de emociones, entre la emoción de lo que se viene por la música, conocer a personas talentosas, pensar en dónde viviré próximamente, y finalmente, un par de comentarios que me malvibraron horriblemente.

Hace dos horas que me acosté para dormir y, sorpresa, al quedarme en silencio y en la relativa oscuridad de mi cuarto (no lo digo así por hacerme el interesante, sino porque entra mucha luz a la habitación), el inquilino empezó a hablar, como vieja argüendera, acerca de todo lo que puede salir mal y es, literalmente, TODO.

Esa maldita vieja con lengua de serpiente, elocuencia de presentador de noticias y dicción de comentarista deportivo no ha parado de parlotear, explicando con detalle la forma en que nada de lo que quiero saldrá como quiero que salga.

Y claro que no saldrá como quiero que salga, porque la vida no funciona de la misma forma que mi imaginación. Sin embargo, el hecho de que algo sea distinto de como lo imagino, no significa que salga mal o que en lugar de un beneficio produzca algún daño.

Creo que es en estos casos cuando me doy cuenta de mi síndrome mexicaníssimo (sí, con doble s, sí), en el que lo que más miedo me da en la vida es que las cosas salgan bien, y por eso prefiero no hacer nada, porque no sabría qué hacer si de verdad lograra cumplir mis deseos.

Todo eso es absolutamente idiota y estúpido.

Así es, inquilino maldito, eres un idiota, así que cállate de una vez y deja a los demás dormir, que nosotros sí trabajamos.

¿Que tal los tratan a ustedes sus inquilinos?

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