Saru Hanuman

lunes, 12 de septiembre de 2011

Huracán

La semana pasada estuve con depresión solapada en la que no tuve ánimos ni de ir a las clases de capoeira. Lo interesante de esto no es, en sí, la depresión (de hecho, estar deprimido es de los estados menos interesantes del ser humano), sino la respuesta de mi físico y mi mente a esto, una vez que el malestar pasó.

El sábado fue el punto más álgido de la depresión, con varios momentos de desesperación y episodios igualmente desagradables. Sin embargo, el domingo hubo un cambio súbito que culminó en una nueva canción que pronto (espero) estrenaremos.

La canción lleva por nombre huracán y, creo, está influenciada por cosas como Kasabian, especialmente Switchblade Smiles, la cual ya posteé aquí hace unos meses. Eso es, en mi opinión, pero también puede que me equivoque.

El punto es que no me había dado cuenta de la reacción tan directamente opuesta que tuve el domingo, a partir de mis días de depresión y baja energía, para retomar mis actividades normales e iniciar la semana con mejores ánimos.

La cuestión de que las emociones sean sólo impulsos químicos no me molesta, porque a fin de cuentas el misterio está en qué provoca dichos impulsos y cambios en la química del sistema nervioso, por qué reímos, por qué lloramos, por qué reaccionamos ante ciertos sucesos y no lo hacemos ante otros, etcétera.

Lo que me ocupa en esto es si mi mente reacciona de esta forma para defenderse de los ataques emocionales o, si más que una defensa es una forma de balancear normalmente, como si mi cerebro pasara por estos ciclos de manera natural, como parte de un mecanismo cíclico evolutivo, que me permite analizar las emociones y sus causas de manera cada vez más objetiva.

Eso ya sonó medio extraño, así que mejor me voy a dormir y les dejo algo de música.

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