Esta noche imaginemos un par de cosas.
Primero, imaginemos que tengo diez años menos y que soy un poquito más idiota de lo que realmente soy.
Segundo, imaginemos que estoy borracho, de madrugada, añorándote, Daniela.
Ok, entonces: tengo 20 años y estoy muy borracho en la madrugada. Tengo el nextel y tu número, y escucho esta canción:
Como buen postadolescente, me siento solo y esta noche tuvimos una pelea, un episodio desagradable, una riña, como sea. El punto es que me siento lejos de ti, y quiero verte, pero es imposible ya.
Recuerda que aquí soy más idiota de lo que llego a ser en realidad, así que se me hace fácil llamarte, decirte que te amo, o al menos intentarlo, ya que mi lengua está totalmente entumecida y un poco hinchada, y mi cabeza da vueltas.
Lo único en lo que puedo pensar es decirte, hacerte saber, hacerte entender lo que significas para mí, pero es inútil. Mi cuerpo se resiste al control de mi mente y ésta, sencillamente, está severamente afectada por el alcohol.
Si fuera un poco más idiota, un poco menos orgulloso, un poco. Sólo un poco. Es todo lo que se necesita.
"Son cosas que guardo en la almohada antes de dormir,
Consuelos para el día en que no quiera estar vivo"
No hay comentarios:
Publicar un comentario