Saru Hanuman
martes, 27 de febrero de 2018
Esclavitud
¿Qué destruimos cuando luchamos por nuestros sueños?
¿El futuro? ¿Quizás más de uno?
Cuando damos un paso forzamos al universo a colapsar sobre sí mismo, a recomponerse para compensar el peso de nuestras acciones, y con ello pagamos un precio, el más doloroso, el más profundo y terrible: dejar ir lo que no es.
Todo cuesta algo. Todo es un intercambio: de fuerzas, de tiempos, de intenciones; incluso de sentimientos.
El problema de la libertad se encuentra en la posibilidad de elegir, en la inevitable ruina de la voluntad.
¿Por qué tanta gente se contenta con seguir a alguien más?
¿Por qué hay quienes prefieren ponerse en manos de "dios"?
¿Por qué muchos se conforman con engancharse en un puesto de trabajo? ¿Por qué defienden con uñas y dientes una vida mediocre?
Porque rendirse a la voluntad ajena es muy fácil.
Porque ceder el control de nuestras vidas, nuestros pensamientos más íntimos, es más seguro.
¿Qué destruimos cuando luchamos por nuestros sueños?
¿Qué encontramos en el azar, en esa pizca de suerte que se necesita para alcanzarlo todo?
El miedo es esclavitud.
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